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18.04.2008

El cantor del nuevo mito. Giorgio Locchi revisitado.



El cantor del nuevo mito. Giorgio Locchi revisitado.
 
“…sonaba, tan antiguo, y sin embargo era tan nuevo…”  Richard Wagner 
 
Y por último llegó la “globalización”. En dos mil años de pensamiento único igualitario nos hemos tragado: la “inevitable” venida de los tiempos mesiánicos, el “inevitable” avance del progreso técnico, económico y moral, el “inevitable” advenimiento de la sociedad sin clases, el “inevitable” triunfo del dominio americano, la “inevitable” instauración de la sociedad multirracial. Y ahora, precisamente, es la globalización la que se impone como “inevitable”. El camino ya está trazado, nada podemos contra el Sentido de la Historia. Es cierto que la entrada triunfal en el Edén final es postergada de manera continua porque siempre surgen pueblos impertinentes que no aprecian los hegelianismos en salsa yanqui como los anteriormente citados. Pero, tarde o temprano- nos lo dice Bush, nos lo dicen los pacifistas, nos lo dicen los científicos, los filósofos y los curas- la historia llegará a su fin. Seguro. ¿Seguro?¿El fin de la historia?
Es verdad: la historia, efectivamente, puede llegar a su fin. Es del todo plausible que en el futuro que nos espera se pueda asistir al triste espectáculo del “último hombre” que da saltitos invicto y triunfante. Pero este es sólo uno de los posibles resultados del devenir histórico. El otro, también este siempre posible, va en la dirección opuesta, hacia una regeneración de la historia a través de un nuevo mito. Palabra de Giorgio Locchi. Romano, licenciado en Derecho, corresponsal en París de “Il tempo” durante más de treinta años, animador de la primera y más genial Nouvelle Droite, fino conocedor de la filosofía alemana, de música clásica, de la nueva física, Locchi ha representado una de las mentes más brillantes y originales del pensamiento anti-igualitario posterior a la derrota militar europea del 45.Muchas jóvenes promesas del pensamiento anticonformista de los años 70 conservan todavía hoy el nítido recuerdo de las visitas que hicieron a “Meister Locchi” en su casa de Saint-Cloud, en París, “casa a la que muchos jóvenes franceses, italianos y alemanes se dirigían más en peregrinaje que de visita; pero simulando indiferencia, con la esperanza de que Locchi (…) estuviese como Zarathustra con el humor adecuado para vaticinar y no, como desgraciadamente sucedía más a menudo, para que les hablase del tiempo o de su perro o de actualidades irrelevantes” (1). Las razones de tal veneración no pasan tampoco inadvertidas para quienes sólo hayan conocido al autor romano a través de sus textos. Leer a Locchi, de hecho, es una “experiencia de verdad”: tomemos su Wagner, Nietzsche e il mito sovrumanista – un “gran libro”, “unos de los textos clásicos de la hermenéutica wagneriana”, como lo define Paolo Isotta en el… ¡Corriere della Sera! (2)- uno se encuentra ante el desvelamiento (a-letheia) de un saber original y originario. Desvelamiento que no puede ser nunca total. 
La aristocrática prosa de Locchi es, de hecho, hermética y alusiva. El lector es conquistado por ella, tratando de atisbar entre las líneas y  de captar un saber ulterior que, estamos seguros de ello, el autor ya posee pero dispensa con parsimonia (3). A aumentar la fascinación de la obra de Locchi, además, contribuye también la vastedad de referencias y la diversidad de los ámbitos que toca: de las profundas disertaciones filosóficas a los amplios paréntesis musicológicos, pasando por las referencias a la historia de las religiones y por las audaces digresiones sobre la física y la biología contemporánea. Quien está acostumbrado a la atmósfera asfixiante de cierto neofascismo onanista o a los tics de los evolamaniacos de estricta observancia es raptado inmediatamente por todo ello.
La libertad histórica
El punto de partida del pensamiento locchiano es el rechazo de todo determinismo histórico, es decir, la idea de que “la historia- el devenir histórico del hombre- surge de la historicidad misma del hombre, es decir, de la libertad histórica del hombre y del ejercicio siempre renovado que de esta libertad histórica, de generación en generación, hacen personalidades humanas diferentes” (4). Es el rechazo de la “lógica de lo inevitable”. La historia está siempre abierta y es determinable por la voluntad humana. Dos son, a nivel macrohistórico, los resultados posibles, los polos opuestos hacia los que dirigir el porvenir: la tendencia igualitarista y la tendencia sobrehumanista, ejemplificadas por Nietzsche con los dos mitemas del triunfo  del último hombre y del advenimiento del  superhombre (o, si se prefiere, del “ultrahombre”, como ha sido rebautizado por Vattimo en el intento de despotenciar su carga revolucionaria). El filósofo de la voluntad de poder afirma la libertad histórica del hombre mediante el anuncio de la muerte de Dios: quien ha adquirido la conciencia de que “Dios ha muerto” “no cree ya que esté gobernado por una ley histórica que lo trasciende y lo conduce, con toda la humanidad, hacia una finalidad- y un fin- de la historia predeterminada ab aeterno o a principio; sino que sabe ya que es el hombre mismo, en todo “presente” de la historia, el que establece conflictivamente la ley con la que determinar el porvenir de la humanidad” (5).Todo esto lleva a Locchi a identificar una auténtica “teoría abierta de la historia”. El futuro, desde esta perspectiva, no está nunca establecido de una vez por todas, ha de ser decidido constantemente. No sólo eso: tampoco el pasado está cerrado. El pasado, de hecho, no es lo que ha acaecido de una vez por todas, un mero dato inerte que el hombre puede estudiar como si fuese un puro objeto. Al contrario, es interpretación eternamente cambiante. El tiempo histórico, lo vamos viendo poco a poco, asume un carácter tridimensional, esférico, estando caracterizado por interpretaciones del pasado, compromisos en la actualidad y proyectos para el porvenir eternamente en movimiento. El origen mítico acaba proyectándose en el futuro, en función eversiva con respecto a la actualidad. Las distintas perspectivas que brotan de ello acaban chocando dando vida al conflicto epocal. El conflicto epocal  
El “conflicto epocal” se da por el choque de dos tendencias antagónicas. Ya se ha dicho cuales son las tendencias de nuestra época: igualitarismo y sobrehumanismo. Toda tendencia atraviesa tres fases: la mítica (en la que surge una nueva visión del mundo de manera todavía instintiva, como sentimiento del mundo no racionalizado y, por tanto, como unidad de los contrarios), la ideológica (en la que la tendencia, habiéndose afirmado históricamente, comienza a reflexionar sobre sí misma y, entonces, se divide en diferentes ideologías contrapuestas entre sí) y la autocrítica o sintética (en la que la tendencia toma nota de su división ideológica y trata de recrear artificialmente la propia unidad originaria). Y si el igualitarismo (hoy en fase “sintética”) es la tendencia histórica dominante desde hace dos mil años, la primera expresión “mítica” del sobrehumanismo ha de buscarse en los movimientos fascistas europeos.El fascismo, para Locchi, no puede ser comprendido más que a la luz de la “predicación sobrehumanista” de Nietzsche y Wagner (6) y de la “vulgarización” que de tales tesis llevaron a cabo los intelectuales de la Revolución Conservadora (que, por tanto, deja de ser una entidad “inocente”, abstractamente separada de sus realizaciones prácticas, tal y como quisiera cierto neoderechismo débil). Por tanto, el fascismo como expresión política del Nuevo Mito que apareció en el siglo XIX en algún lugar entre Bayreuth y Sils Maria. Entonces, algo nuevo. Pero, wagnerianamente, algo antiguo también.El fascismo, de hecho, representa también la plena asunción del “residuo” pagano que el cristianismo no logró borrar y que ha sobrevivido en el inconsciente colectivo europeo. Un fenómeno revolucionario, en definitiva, que se reconoce en un pasado lo más ancestral y arcaico posible, proyectándolo en el futuro para subvertir el presente. El objetivo, de larga duración, es hacer que la Weltanschauung cristiana “retroceda más allá del umbral de la memoria”, derramando significados nuevos en los significantes viejos de matriz bíblica, tal y como originariamente el cristianismo “falsificó” los términos paganos para canalizar la propia visión del mundo en un lenguaje que no resultase incomprensible a las gentes europeas. Es el proyecto que el Parsifal wagneriano expresa con la fórmula “redimir al redentor” (7).El mal americano
Pero la primera tentativa de actuar concretamente en la historia por parte de la tendencia sobrehumanista, como sabemos, desembocó en la derrota militar europea de 1945. Una derrota que puso al viejo continente entre las fauces de la tenaza construida en Yalta. En aquel periodo, está bien recordarlo, demasiados herederos del mundo que salió derrotado de la segunda guerra mundial pensaron en renovar su militancia sosteniendo uno de los dos brazos de la tenaza a expensas del otro, anhelando un Occidente “blanco” que no podía ser otra cosa que la “tierra del anochecer” (Abend-land) en la que ver el crepúsculo de toda esperanza de renacimiento europeo. Eligieron, aquellos “fascistas” viejos o nuevos, la táctica del “mal menor”, que, como se sabe, no es otra que la táctica del “tonto útil” vista… por el tonto útil.En este contexto, será precisamente Locchi (no sólo, ni el primero: sólo hay que pensar en Jean Thiriart) quien denuncie las insidias del “mal americano”. Y El mal americano (Il male americano) es también el título de un libro que salió de un artículo aparecido en Nouvelle Ecole en 1975 con la firma de Robert de Herte y Hans-Jürgen Negra, pseudónimos respectivamente de Alain de Benoist y del mismo Locchi. Tal texto contribuirá de manera decisiva a depurar el corpus doctrinal de la Nueva Derecha de toda sugestión occidentalista. Por lo demás, los dos autores provocarán un cortocircuito en la lógica de los bloques citando una frase de Jean Cau: “En el orden de los colonialismos, es ante todo no siendo americanos hoy, como no seremos rusos mañana”. Hay una gran sabiduría en todo esto. En Il male americano América es descrita más en su ideología implícita, en su way of life, que en su praxis criminal. Una ideología hecha de moralismo puritano, de desprecio por toda idea de política, tradición o autoridad, de mentalidad utilitarista, de conformismo y ausencia de estilo, de odio freudiano contra Europa. Lo que especialmente interesa a los autores es la influencia de la Biblia en la mentalidad colectiva estadounidense, sin la cual serían inconcebibles los delirios neocon de la actual administración. Y además – el recuerdo del 68 estaba todavía caliente- no falta el repetido énfasis de la sustancial convergencia entre la contestación izquierdista y los mitos del otro lado del Atlántico. Nueva York como capital del neo-marxismo: basta con esto para distinguir el texto del Locchi/ de Benoist de las denuncias “progresistas” de los varios Noam Chomsky (aunque, por supuesto, también estos tienen su función).La tierra de los hijos
Pero “el mal americano” es sobre todo un mal de Europa. Hoy que la guerra fría ha terminado ya y al orden de Yalta le ha sucedido el feroz solipsismo armado de un pseudoimperio fanático y usurero, nos damos cuenta de ello más que nunca. Europa: el gran enfermo de la historia contemporánea. Pero también una idea-fuerza, un mito, un retorno a los orígenes que es proyecto de porvenir, como proclama la lógica del tiempo esférico.En este sentido, las referencias a la aventura indoeuropea o al Imperium romano, a las polis griegas más que al medievo gibelino sirven como materia prima a partir de la cual forjar algo nuevo, algo que no se ha visto nunca. “Si se quiere hablar de Europa, proyectar una Europa, es preciso pensar en Europa como en algo que nunca ha sido, algo cuyo sentido y cuya identidad han de ser inventados. Europa no ha sido y no puede ser una ‘patria’, una ‘tierra de los padres`, ésta solamente puede ser proyectada, para decirlo como Nietzsche, como ‘tierra de los hijos’ (8). Si tiene que haber nostalgia, entonces que sea “nostalgia del porvenir”, como en el (extrañamente feliz) eslogan del MSI de hace ya años. Este mundo que cree en el fin de la historia quizás está asistiendo simplemente al fin de su propia historia. Después de todo, nada está escrito. ¿Nos hundiremos también nosotros en las pútridas ruinas de esta decadencia iluminada con luces de neón? ¿O tendremos la fuerza para forjar nuestro destino a través de la institución de un “nuevo inicio”? Lo decidirá tan sólo la solidez de nuestra fidelidad, la profundidad de nuestra acción, la tenacidad de nuestra voluntad.Adriano Scianca
 
(1) Stefano Vaj, Introduzione a Girogio Locchi, Espressione e repressione del principio sovrumanista (La esencia del fascismo).Entre los intelectuales influenciados por Locchi recordamos, además del propio Vaj, todo el núcleo fundador de la Nouvelle Droite de los años 70/80, desde De Benoist a Faye, pasando por Steuckers, Vial, Krebs, pero también Gennaro Malgieri y Annalisa Terranova, hoy en AN. Ideas locchianas aparecen también en tiempos recientes en Giovanni Damiano y Francesco Boco. No podemos dejar de citar, además, a Paolo Isotta, crítico musical del Corriere della Sera (¡!), a quien Maurizio Carbona logró convencer para que redactara un entusiasta ensayo introductorio al libro sobre Nietzsche y Wagner y que últimamente (véase la siguiente nota) ha vuelto a citar a Locchi precisamente en las columnas del mayor diario italiano.
(2) Paolo Isotta, “La Rivoluzione di Wagner”, en Il Corriere della Sera del 4/4/05(3) Hay que decir, además, que entre los papeles que Locchi dejó, se encuentra diverso material inédito, entre el cual está un ensayo sobre Martin Heidegger probable y desafortunadamente destinado a no ver nunca la luz.
(4) De Wagner, Nietzsche e il mito sovrumanista.
(5) Ibidem
(6) Por otra parte, gran mérito de Locchi es el hecho de haber redescubierto las potencialidades revolucionarias de la obra wagneriana en un ambiente que continuaba pensando en el compositor alemán desde la perspectiva de la doble “excomunión” nietzscheana y evoliana.(7) Los Indoeuropeos, la filosofía griega, la Konservative Revolution, el fascismo, Europa: el lector atento habrá vislumbrado, detrás de referencias semejantes, la sombra pujante de Adriano Romualdi. Y sin embargo, increíblemente, Locchi desarrolló su pensamiento de manera completamente autónoma de Romualdi. Es más, será sólo gracias a algunos jóvenes italianos que fueron a visitarle a París como el filósofo conocerá la obra del joven pensador que murió prematuramente. Sin dejar de subrayar la objetiva convergencia de perspectivas. Al respecto, véase La esencia del fascismo como fenómeno europeo. Conferencia-Homenaje a Adriano Romualdi, que reproduce un discurso de Locchi pronunciado precisamente en honor del llorado autor de Julius Evola: el hombre y la obra.
(8) De L’Europa: non è eredità ma missione futura 
 


La guerra civil dentro del Frente Popular. Memoria Historica

MILES DE MUERTOS QUE RODRÍGUEZ ZAPATERO Y ASOCIADOS QUISIERAN OLVIDAR:
LA GUERRA CIVIL DENTRO DEL FRENTE POPULAR.- 
 
 
 
Uno de los hechos más silenciados de la Guerra Civil española es la guerra civil dentro del Frente Popular. Se trata de miles de muertos, y esto que presento es sólo un pequeño esbozo.
 
El 10 de junio de 1936 se produce un enfrentamiento sindical en Málaga, los de la CNT asesinan al concejal comunista Andrés Rodríguez González, respondiendo los de la UGT abatiendo de seis balazos a Miguel Ortíz Acevedo, dirigente de la CNT. Al día siguiente es asesinado el sindicalista Antonio Román Reina, y finaliza la batalla en el puerto con la muerte de un obrero afiliado a la CNT.
 
En julio de 1936 en Barcelona, militantes de la CNT asesinaron a más de 80 miembros de la UGT.
 
Los asesinatos de modestos campesinos, artesanos y comerciantes, la mayoría partidarios del Frente Popular, asesinatos cometidos por la CNT-FAI, al imponer e implantar por la fuerza de las armas las colectividades agrícolas.
 
Edward Knoblaugh, corresponsal norteamericano en Madrid en 1936 escribe: “Los anarquistas y los socialistas- comunistas se mataban entre sí con regularidad uno o dos muertos al día. (...) la ejecución de cientos de izquierdistas moderados, bajo acusación de sabotajes y actividades contrarrevolucionar ias”. 
El fusilamiento en agosto de 1936 del socialista teniente coronel Cuervo, falsamente acusado de tratar con el enemigo, según testimonio del general y ex ministro republicano Luis Castelló Pantoja y del ex ministro socialista Julián Zugazagoitia.
 
El asesinato por sus propios compañeros del joven poeta inglés John Cornford, dirigente comunista universitario alistado en las Brigadas Internacionales, según confesión de su madre Frances Cornford al historiador Hugh Thomas.
 
A finales del verano de 1936 cerca de Barbastro, fueron asesinados por militantes anarquistas 25 afiliados a la UGT.
 
En octubre de 1936 en el frente de Tagus y por orden del general republicano José Asensio, son fusilados 30 milicianos.
 
50 muertos en octubre de 1936 en Madrid, en la plaza de Tetuán y calles limítrofes, por enfrentamientos entre fuerzas del orden y anarquistas.
 
El 19 de noviembre de 1936, el líder anarquista Buenaventura Durruti es herido de muerte de un disparo realizado a corta distancia y por la espalda, cuando estaba inspeccionando las tropas del frente de la Ciudad Universitaria de Madrid.
 
Los asesinatos de republicanos e izquierdistas cometidos por las anarquistas y autónomas Columna de Hierro y Columna del Rosal, sus enfrentamientos con otras fuerzas del Frente Popular, como el choque de noviembre de 1936 en Valencia, cuando la Columna de Hierro sembró el terror en la ciudad y su posterior batalla con la Guardia Popular Antifascista, policía comunista-socialist a, que dejó un saldo de 148 muertos.
 
En el pueblo toledano de Villanueva, por orden del alcalde comunista, fueron asesinados 16 militantes de la CNT.
 
 A finales de diciembre de 1936 en el pueblo tarraconense de La Fatarella, hubo más de 20 muertos por los enfrentamientos entre socialistas y comunistas de la UGT y militantes de la CNT-FAI.
 
En 1936 son asesinados por venganzas y rivalidades los delegados de Abastos, Manuel López de la CNT y el comunista Pablo Yagüe de la UGT.
 
El 25 de abril de 1937 en el barcelonés Molins de Llobregat, es asesinado Roldán Cortada dirigente del PSUC. Al día siguiente en Puigcerdá, son abatidos a balazos el anarquista Antonio Martín y dos de sus compañeros.
 
Antonio Sesé Artaso secretario de la UGT catalana, dirigente del PSUC y consejero de la Generalidad, el 6 de mayo de 1937 es herido de muerte de un disparo realizado por militantes del PSUC. En un informe secreto de 14 de octubre de 1936 elaborado por André Marty, el dirigente de la Internacional Comunista afirmaba: “Sesé, un hombre sospechoso desde todos los puntos de vista”. 
Los sucesos del mayo catalán, con un mínimo de 277 muertos, como los 36 anarquistas asesinados por el PSUC en Tarragona, o los 12 cadáveres de los jóvenes anarquistas abandonados en el cementerio de la barcelonesa Sardañola, “horriblemente mutilados, con los ojos fuera y las lenguas cortadas”, según denunció la ex ministra y dirigente anarquista Federica Montseny Mañé. 
Al conocerse los sucesos de Barcelona, el 4 de mayo de 1937, fuerzas anarquistas abandonan sus posiciones en el frente de Aragón y se dirigen a la Ciudad Condal a defender a sus compañeros. A su paso por Binéfar, Barbastro, El Grado, Albalate de Cinca, Peralta de Alcofea, Valderrobres, Mora de Rubielos y otras poblaciones, se producen enfrentamientos, asesinatos y ejecuciones.
 
Después del mayo catalán vendrán las represiones, primero contra el POUM, hasta casi su total exterminio.
Según el dirigente del POUM Andrés Nin Pérez, en diciembre de 1936 tenían 30.000 afiliados, y según Erwin Wolf, que también fue detenido y hecho desaparecer por el NKVD -la policía secreta soviética-, el 6 de julio de 1937 escribía: “Es imposible decir cuántos miembros activos quedan del POUM, 100, 200, 300 como máximo”. 
Andreu Nin Pérez, ex hermano, ex consejero de la Generalidad y uno de los líderes del POUM, detenido el 16 de junio de 1937 en Barcelona por orden del jefe del NKVD, Alexander Orlov, fue trasladado a Madrid y torturado hasta la muerte, su cadáver, como el de otros muchos desaparecidos, posiblemente fue a parar al secreto horno crematorio de Orlov, horno crematorio cuya existencia fue revelada en el año 1998 por el coronel y archivero del KGB, Vasili Nikitich Mitrokhin.
 
Después de terminar con el POUM, en todo el territorio del Frente Popular, socialistas y comunistas desataron una campaña contra las colectividades anarquistas. Enrique Líster, el comandante comunista de la XI División, fue el responsable de numerosos asesinatos de campesinos castellanos, como los 60 fusilados en el pueblo toledano de Mora, ejecuciones que jamás negó e incluso justificó; pero tanto en número como en crueldad fue superado por su camarada comunista Valentín González, “el Campesino”. Según testimonios, sólo en la zona central castellana fueron eliminados cientos de pequeños campesinos, comerciantes y artesanos colectivistas. 
Finalizada la liquidación de las colectividades agrarias le llegó el turno al anarquista Consejo de Aragón, instalado en Caspe.
Aragón había quedado dividido en dos partes, las capitales Zaragoza, Huesca, Teruel y algunas poblaciones era zona nacional, y desde octubre de 1936 los anarquistas eran dueños de la otra parte de Aragón, y según los comunistas, esos territorios estaban dominados por el pillaje, el desorden y el crimen.
El 5 de agosto de 1937 el ministro de Defensa, el socialista Indalencio Prieto, llamó a Enrique Líster para darle una orden, pero no por escrito, sino verbal, de que actuase sin contemplaciones ni trámites burocráticos y acabase con el Consejo de Aragón. Enrique Líster, que además de asesino contaba con una de las mejores y más eficaces unidades armadas del Frente Popular, cumplió con creces la orden verbal. A finales de agosto, cuando ya casi estaba dominado todo el territorio aragonés que había estado en poder de los anarquistas, fue nombrado gobernador general de Aragón el militante de Izquierda Republicana, José Ignacio Mantecón, y con las compañías de Guardia de Asalto que le acompañaron más la División de Líster, se dio por finalizada la misión, que fue llevada a cabo “con extremada violencia”. 
De las numerosas ejecuciones del comunista Enrique Líster –de algunas de ellas alardeó ufano hasta el último día de su vida-, se sabe que durante la ofensiva de Brunete en julio de 1937, ordenó fusilar a un comisario de división y a un comandante de brigada regular, ambos anarquistas. 
En cuanto al desconocido número de ejecuciones dentro de las Brigadas Internacionales, en Brunete, y en la noche anterior a las ejecuciones ordenadas por Líster, fueron fusilados 18 “brigadistas”.Uno de los jefes carceleros de las Brigadas, el croata Copic, hermano del coronel Vladimir Copic, con motivo de la llegada de nuevos prisioneros “brigadistas”, ordenó fusilar a 16. En otra ocasión 50 prisioneros “brigadistas” lograron evadirse, por lo que ordenó como escarmiento la ejecución de 50 presos.El “brigadista” francés Roger Codou consultó algunos informes sobre las prisiones de las Brigadas, descubriendo que muchos de los prisioneros morían por “inmersión en agua”.El 14 de junio de 1938, el teniente alemán Hans Rudolph, torturado durante seis días, fue ejecutado de un tiro en la nuca junto a otros seis “brigadistas”.Otras veces los ejecutados eran computados como muertos en combate, como el caso de Erich Frommelt, “brigadista” fusilado en noviembre de 1937 y dado oficialmente por muerto en el frente de Teruel.Existe un escrito donde el miembro del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista y uno de los organizadores de las Brigadas Internacionales, el hermano francés André Marty, informa en noviembre de 1937 al Comité Central del Partido Comunista Francés: “Estas ejecuciones, las que han sido dispuestas por mí, no pasan de quinientas”. El mentiroso historiador Rémi Skoutelsky, afirma que en ese escrito hay añadiduras y falsificaciones, y que él investigando había dado con la fuente franquista de la falsificación, el librito editado en Barcelona en 1939, “Las Brigadas Internacionales según testimonio de sus artífices”. Pues bien, yo conocía ese librito y he consultado tres de sus ejemplares y puedo afirmar que se limita a traducir y recoger sólo una parte del informe de Marty, informe completo que fue reproducido por el “brigadista” Andreu Castells en su libro, “Las Brigadas Internacionales de la guerra de España”, Barcelona, 1974, pp. 257 y 258.Para finalizar este apartado sobre las ejecuciones en las Brigadas Internacionales, he de decir que en un informe alto secreto del camarada Gómez; es decir, Wilhelm Zeisser, agente del GRU -el servicio de inteligencia militar soviético- y jefe de la base de Albacete de las Brigadas Internacionales, a 31 de marzo de 1938 el total de los incorporados a las Brigadas era de 31.369: 15.992 disponibles, 5.062 devueltos a casa heridos y 4.575 muertos y desaparecidos, y el apartado denominado “diferencia”: 5.740, es el total que incluye a los desertores y a los ejecutados. (Ronald Radosh. Mary R. Habeck y Grigory Sevostianov. España traicionada. Barcelona, 2002. pp. 511 y 549). Ejecutados cuyo número real jamás sabremos, al igual que pasa con los miles de ejecutados en y por el Frente Popular. 
El 20 de enero de 1938, fueron fusilados en el pueblo turolense de Rubielos de Mora, 46 milicianos acusados de insubordinació n.
 
Del 5 al 13 de marzo de 1939 tuvo lugar en Madrid la última batalla de la Guerra Civil, donde se enfrentaron fuerzas prosoviéticas socialistas y comunistas, contra fuerzas anarquistas de Cipriano Mera Sanz y del militar profesional y republicano, el hermano Segismundo Casado López. Tampoco se conoce el número exacto de muertos, y las cifras que dan algunos historiadores van desde los más de 200, 500, unos 2.000, más de 5.000 y hasta 20.000; eso sí, se sabe que el coronel o general Casado ordenó fusilar a los comunistas coronel y hermano Luis Barceló Jover y al comisario José Conesa, y que anteriormente fuerzas de Barceló habían ejecutado a los ayudantes de Casado, los coroneles José Pérez Gazzolo, Arnoldo Fernández Urbano, Joaquín Otero Ferrer y al comisario Ángel Peinado Leal.
 
Finalizada la Guerra Civil e incluso después de la II Guerra Mundial, asesinos comunistas refugiados en Francia, continuaron la eliminación de antifascistas españoles; como el caso de Joan Farré Gasso, antiguo dirigente del POUM de Lérida y participante en la resistencia francesa contra los alemanes, que fue interceptado en Montauban por los maquis comunistas y asesinado.
 
Presidente Rodríguez y asociados, no sean tan cobardes y tengan memoria de todos sus muertos. Y digo todos sus muertos, porque como usted Rodríguez ha declarado sentirse muy orgulloso de ser rojo; pues bien, sepa y recuerde que esos fueron rojos asesinados por rojos, hágase pues cargo de los miles y miles de esas víctimas, y a los cientos de sus asesinos recompénseles por su callada labor realizada, labor que nunca será reconocida ni siquiera por ellos mismos.
 
Este trabajo es una parte de las páginas del libro: “El chantaje de la izquierda. Las falsedades de la Guerra Civil española”. Se puede adquirir en la Librería Histórica. c/ Lagasca 120. Madrid.Habría que añadir a los 200 milicianos fusilados en Aravaca, cerca de los 800 mártires patriotas, por no querer ir al frente. O los vagones llenos de prostituas y homosexuales que iban al frente y que fueron fusilados por Durruti.


Filosofia da responsabilidade.


FILOSOFIA DA RESPONSABILIDADE.

«A mentalidade evangélica (herdada do Novo Testamento e não do Antigo, puramente judeu), fundada sobre a auto culpabilização, o amor universal do género humano - com uma preferência pelo estrangeiro -, a negação da sua própria nação, impregna hoje todas as Igrejas cristãs, mas também, de forma laicizada, a maioria dos grupos de pressão, associações, sindicatos, meios de comunicação social, professores, partidos políticos, etc. Ainda que os intelectuais judaicos se tenham desde há muito tempo servido desta disposição de espírito para a acompanhar e acentuar, não a criaram em absoluto. Não foram os Judeus que introduziram o vírus do ódio a si próprio, da renúncia, do individualismo, nos Europeus. Nietzsche desenvolveu amplamente este ponto de vista, o qual foi sempre ocultado pelos seus panegiristas. Estes princípios foram inoculados pela moral do Novo Testamento, que não era judaica na sua essência, e que demorou vinte século antes de fazer sentir, após uma lenta incubação, os seus efeitos perversos (a ideologia do Amor); e, paradoxalmente após a destruição da Igreja católica tradicional que havia conservado os elementos fortes da mentalidade pagã.

Resumidamente, o espírito de abdicação, de abertura delirante ao Outro (mesmo sendo este agressivo e hostil), que enfraquece qualquer espírito de defesa e faz perder o bom senso, é talvez substancial ao espírito europeu, como uma parte negra do seu génio. Certos intelectuais judaicos podem ter activado este gene nefasto, mas não foram eles que o criaram certamente; e é provável que sem eles, ele ter-se-ia feito sentir do mesmo modo.»

Guillaume Faye. La nouvelle question juive. 2007


http://arqueofuturista.wordpress.com/

16.04.2008

Comunidad del pueblo y socialismo en el Tercer Reich


"Estamos convencidos de que nuestro socialismo basado en la hermandad de la sangre se difundirá entre los otros pueblos y dará nueva forma también a la relación entre las naciones, ya que este contiene en sí la promesa de una nueva liga de los pueblos, más rica en su sustancia que la actual porque se funda en un socialismo atento al honor de los pueblos"
(Hermann Schwarz, 1936).

Las investigaciones historiográficas referentes a la génesis del nacionalsocialismo y al periodo marcado por la experiencia del Tercer Reich han ocultado perniciosamente cualquier análisis serio sobre la forma político-social que habría distinguido la experiencia revolucionaria de lucha (el llamado perido del Kampfzeit) y de poder del movimiento nacionalsocialista. Tenemos que reconocer, principalmente, al historiador alemán Rainer Zitelmann ( autor de una apreciable biografía política de Hitler) todo el mérito de haber evidenciado la persistente laguna respecto a la política organizativa en el terreno estrictamente social del Tercer Reich y sobre las ideas que la permeaban.

Todavía hoy podemos entender que la historiografí a de naturaleza liberal y sobre todo la de matriz progresista o marxista hayan tenido más de un motivo para ocultar ciertos aspectos del nacionalsocialismo considerados por ellos, quizás con toda la razón, bastante embarazosos. Podemos entender perfectamente sus motivos. Las preguntas que muchos historiadores, en la posguerra, se han planteado continuamente, analizando la historia del movimiento nacionalsocialista y su gestión del poder, fueron sustancialmente las siguientes: la Alemania hitleriana, ¿fue un Estado socialista? ¿Es aplicable a la organización político-social del Tercer Reich la categoría de "organización socialista"?

Con una lectura más objetiva y libre de condicionamientos y torsiones históricas sobre los acontecimientos de entonces, podemos, con certeza, afirmar que sí. La Alemania nacionalsocialista representó y desarrolló con una clave interpretativa innovadora y auténticamente europea una forma específica y original de "socialismo nacional", (precisamente Albert Speer llegó a felicitarse de este "socialismo al mismo tiempo moderno y alemán), arraigada en el alma del pueblo, rigurosamente antiplutocrática y anticapitalista, competitiva y contrapuesta a la forma "internacionalista" que representaba el experimento marxista de la Rusia soviética. Una visión idealista que representará la centralidad del pensamiento político de Adolf Hitler y de la cual nunca se alejará: "ningún nacionalismo puede existir verdaderamente, hoy, si no está determinado de modo socialista por la colectividad del Volk. Y nadie es un verdadero nacionalsocialista si no hace que el énfasis recaiga sobre la palabra socialista. Es aquí, en este concepto, donde se encuentra la fuerza propulsiva de nuestra época".

Así, los mismos nacionalsocialistas no dejaron nunca de subrayar que lo que proponían y luego realizaron, era, a ojos del mundo, el "verdadero socialismo" contrapuesto al marxismo, siempre denunciado por ellos como una impostura de marca judía pensada para engañar a la Nación y a los trabajadores. Precisamente las vicisitudes del segundo conflicto mundial contribuyeron a elevar el tono ideológico del choque militar que estaba teniendo lugar, fue en aquellas circunstancias cuando Alemania "...el primer Estado popular realmente socialista del mundo" evidenció propagandísticamente su posición radicalmente alternativa con respecto a las democracias capitalistas occidentales y al oriente bolchevique.

Será el propio Adolf Hitler, al comentar la guerra en el frente del Este, quien explique con claridad la naturaleza del conflicto ideológico que afectaba a Alemania y a Europa: "A todo alemán que combate hoy en Oriente, yo le puedo dirigir esta invitación: Considerad nuestras realizaciones, nuestras casas, nuestras colonias rurales; comparad nuestras organizaciones nacionalsocialistas con lo que habéis visto allí abajo; comparad la suerte del campesino alemán con la del campesino ruso y dadme después vuestro juicio: ¿Quién lo ha hecho mejor y quién ha tenido las intenciones más honestas?
Ciertamente entre quienes han regresado de Rusia nadie ha dudado a la hora de admitir que sólo en Alemania se estaba realizando un Estado socialista. Pero precisamente por tal motivo este otro mundo, especialmente por cuanto representa los intereses capitalistas, se lanza en contra de nosotros. Es un consorcio que todavía hoy se arroga el gobernar el mundo según su interés capitalista, el dirigirlo y, si es necesario, el maltratarlo" .

La elaboración ideológica desarrollada dentro del movimiento nacionalsocialista fue indudablemente deudora de la aportación cultural que se desarrolló en el "laboratorio" de ideas del radicalismo nacionalista y volkisch que impregnó el inquieto ambiente de la llamada "Revolución Conservadora" , como también de la crítica spengleriana al liberalismo (que el filósofo consideraba, con toda la razón, como hostil desde siempre al concepto de estado), también utilizando aquí la mediación "del instinto alemán auténticamente prusiano" se afirmaba que el dominio político tenía que pertenecer a la "Totalidad", la persona misma tenía que ser puesta al servicio de la "Totalidad", el individuo, más bien, por sí mismo no tenía un valor propio porque debía subordinarse a la "Totalidad", por tanto, la "Totalidad" ostentaba la soberanía. El "Nosotros comunitario" se planteaba, inevitablemente, contrapuesta de forma rígida al "Yo individual".

En la teorización del "socialismo prusiano" se encontraba magníficamente expresada toda la lapidaria incisividad y radicalidad que distinguía la oposición al modelo de la liberal-democracia anglosajona y a la misma "ética" del éxito económico, considerada, siempre por Spengler, como la versión inglesa del calvinismo. A todo esto el filósofo alemán contrapuso lo que él mismo definía como el instinto gótico de la voluntaria subordinación del individuo a la 'Totalidad'. Un instinto y un estilo que se encontraban principalmente en la estirpe prusiana. Por estos motivos Spengler recondujo su propio ideal político a un específico socialismo autoritario de sello prusiano que restituiría la verdadera libertad: la libertad con respecto a la arbitrariedad económica del individuo.

Además de la crítica spengleriana y, probablemente en mayor medida, tuvieron influencia las elaboraciones, más propiamente políticas, de la Thule gesellschaft y de sus filiaciones: la Liga de los trabajadores alemanes y la Asociación comunitaria obrera germano-socialista. Ambas y, por tanto la Thule gesellschaft, con incesantes llamamientos dirigidos a los trabajadores, hacían propaganda de la necesidad y la urgencia, para que Alemania se salvase del yugo de la Alta finanza internacional, de un socialismo específicamente nacional y la creación de un Partido que estuviese en condiciones de enfrentarse a la socialdemocracia sobre su mismo terreno: "Ostentando una oposición de fachada, la Socialdemocracia lleva contra el capitalismo una lucha evidentemente ficticia, desde el momento en que, a la cabeza de este partido, no se encuentran más que judíos y capitalistas" .

Este "nuevo partido", que acogería en sus filas exclusivamente a trabajadores de nacimiento y descendencia alemana, propugnaría reformas sociales absolutamente radicales, la nacionalizació n de los bancos y la abolición de la especulación bursátil, rechazaría el modelo de la democracia occidental y también apuntaría a la abolición de la legislación derivada del derecho Romano que, a juicio de los "nuevos socialistas alemanes", había asumido con el tiempo un carácter asocial en perjuicio del interés comunitario hasta el punto de privilegiar el beneficio privado del individuo y de legitimar la especulación y la prevaricación social dañando las categorías populares: " Ya que pretende enfrentarse radicalmente a los problemas planteados por las necesidades nacionales y sociales siguiendo las instancias básicas, incisivas e inflexibles que lo guían a la acción, este nuevo Partido no pretende avanzar propuestas tendentes a obtener reformas sólo aparentes (...) Absolutamente hostil al Capitalismo e impenetrable a las infiltraciones judaicas, el nuevo partido pretende abrirse camino sin tener consideraciones ni hacer concesiones de ningún tipo, dejándose guiar sólo por la búsqueda de la prosperidad nacional al perseguir, junto a una más equitativa distribución de los bienes, la reorganizació n y la regeneración del vigor de la población alemana, tan duramente puesta a prueba."

El nacionalsocialismo racionalizó y reelaboró todo esto llegando a un socialismo pensado no ya para una sola clase social , sino para toda la comunidad nacional que se soldaría con un joven nacionalismo popular, irreductiblemente extraño y enemigo del conservadurismo reaccionario. Juntos acabaron así formando una máquina de guerra sin precedentes contra el viejo mundo del capitalismo liberal. En el nacionalsocialismmo iba así a revivir el mito nunca desaparecido de la síntesis orgánica entre el elemento social y el nacional que habían perseguido generaciones de idealistas y de "sindicalistas revolucionarios" beneficiarios de la lección histórica de Georges Sorel.
No por casualidad el mismo escritor francés Jean Variot, discípulo, biógrafo y amigo de Sorel, en una obra suya dedicada a la recopilación de escritos del sindicalista francés llegó a constatar: "Hoy, en 1935, encuentro en las teorías hitlerianas, que concilian un socialismo de orden práctico con un nacionalismo intransigente, una singular coincidencia de ideas con las de Sorel, de 1909 a 1911. Si Sorel hubiese publicado sus ideas de entonces, se podría decir que Hitler se ha inspirado en ellas".

Con la bandera roja que llevaba la rueda solar, los nacionalsocialistas quisieron concretar la representació n simbólica del significado de la completa realización de esta síntesis que, a su vez, constituía el fundamento del "socialismo alemán". Todo ello siguiendo el lema: Gemeinnutz geht vor Eigennutz, el bien común por encima del interés individual.

Gemeinnutz geht vor Eigennutz, representó, en realidad, mucho más que un lema difundido y movilizante. En la concepción y en la puntualizació n de la importancia de que el "bien común", es decir, lo útil de la "comunidad popular", siempre debía preceder y prevalecer sobre el interés "privatístico" del individuo, se puede encontrar fácilmente el significado auténtico e innovador del "socialismo- nacional" alemán y del ordenamiento de la vida popular que de él derivaba: la Volksgemeinschaft.

En la definición étnico-social de la "comunidad orgánica del pueblo", la Volksgemeinschaft nacionalsocialista, no era en absoluto anómalo observar conceptos del tipo: "En el Estado nacionalsocialista, no existe ya una propiedad de la cual el individuo pueda disponer a placer. No existe el derecho ilimitado a la propiedad, sino sólo el derecho, que haya sido merecido, de administrarla por el bien de todos. La propiedad es un préstamo. Ciertamente se puede usar, pero sólo en interés de todos". Afirmaciones semejantes cabían perfectamente en la renovación jurídica alemana emprendida por el régimen nacionalsocialista y expresaban el radical anti-individualismo de los juristas nacionalsocialistas y su oposición al "derecho subjetivo", el derecho burgués por excelencia en el que se basaba la legitimación del sistema capitalista.

El "derecho subjetivo" de naturaleza liberal, que hasta entonces legitimaba histórica y jurídicamente la concepción individualista y privatísitca de la "propiedad" y de toda la economía, se conciliaba mal con la Weltanschauung comunitaria y organicista del nacionalsocialismo que rechazaba a priori la existencia de un "interés individual" que debiera ser tutelado. Para los nacionalsocialistas , en el lugar de la protección del interés individual se tenía que poner prioritariamente el "servicio a la comunidad", la responsabilidad y el sentido del deber con respecto a la comunidad popular y el ordenamiento concreto de la nueva organización socialista del pueblo que esta expresaba, en relación y en correspondencia con la "función social" que el "miembro del pueblo" ( el Volksgenosse, el "compañero del pueblo", por tanto, no ya el "individuo") ocupaba concretamente en la comunidad misma.

La comunidad del pueblo, en la visión nacionalsocialista, no se remitía a una esfera distinta de la privada sino que se identificaba con esta y, por tanto, también con las relaciones entre sus miembros. El individuo era concebido como un elemento orgánica y perfectamente integrado en la estructura social y comunitaria hasta confundirse con esta. Era, por tanto, normal que se pusiese con énfasis el acento sobre la unidad completa y total del individuo con su pueblo: unidad entendida en sentido político, social y finalmente racial.

Las palabras del conocido jurista nacionalsocialista Karl Larenz aparecen por tanto ante nosotros con toda su desarmante claridad: "No como individuo, como mero hombre o como portador de una abstracta razón universal, yo tengo derechos y deberes y la posibilidad de formar relaciones jurídicas, sino como miembro de una comunidad que se da en el derecho su propia forma de vida, de la comunidad del pueblo. El individuo tiene una personalidad concreta sólo como ser que vive en comunidad, como Volksgenosse."

Coherentemente con su propio programa, el nacionalsocialismo se proponía superar el opuesto dualismo entre "público" y "privado" en el nuevo ordenamiento de la vida popular encarnado por la Volksgemeinschaft que, en el imaginario político de los nacionalsocialistas , pondría fin al orden de las clases nacidas del desarrollo del capitalismo, procediendo hacia un nuevo orden socio-económico ( de ahí la insistencia sobre los temas del socialismo alemán y de la nobleza del trabajo manual) y un reordenamiento ético y espiritual que eliminaría el desorden materialista de la época.

Estas observaciones nos llevan al corazón de la concepción social del nacionalsocialismo: aquí el inidividuo por sí mismo no tiene calidad jurídica ni función social; como tampoco la abstracta "sociedad" reviste importancia ni posee una completitud jurídica al no ser otra cosa que una superestructura protagonista con el individuo de la dinámica burguesa. Mientras sólo el Volk, el pueblo concreto en su calidad étnica, política y social, puede revestir relevancia jurídica y en este el hombre, el Volksgenosse, en cuanto parte activa suya, consciente y orgánica; el miembro del pueblo considerado como portador de una voluntad no individual, sino comunitaria. El socialismo y la raza así, conjugándose, se convertían en los robustos fundamentos de la orgánica voluntad colectiva del pueblo y de la disciplina de sus componentes sociales.

En el momento en que los nacionalsocialistas reconocían en el pueblo la fuente del derecho, automáticamente la Volksgemeinschaft se convertía en el único sujeto jurídico dentro del cual regía el principio fundamental de la distribución y del reconocimiento del papel y de la función social, tenía lugar así la total coincidencia entre pensamiento jurídico, pensamiento social y pensamiento político. Se realizaba la radical negación del derecho burgués completamente centrado en la idea liberal de libertad privada y en la consiguiente arbitrariedad egoista sobre la propiedad privada y sobre la economía: "Sólo la comunidad del pueblo debe ser propietaria de las riquezas nacionales, los individuos no pueden ser más que sus depositarios y son sus deudores ante la colectividad, la cual es la propietaria principal de todas las riquezas que los individuos poseen solamente de segunda mano, por feudo".

El nacionalsocialismo produjo una impregnación tal y tan profunda entre categorías políticas, sociales, filosóficas y jurídicas que las hizo indisociables entre sí, constituyendo incluso una el presupuesto de la otra. Política, filosofía y derecho eran, por tanto, presentadas como expresiones múltiples de la misma esfera de conocimiento conforme a la Weltanschauung oficial que, a su vez, se proponía como universo concreto en directa referencia a la Volksgemeinschaft que se presentaba como el organismo real: una entidad concreta de la que ninguna ciencia social debía prescindir en absoluto. Mucho menos la ciencia jurídica que, a su vez, era elevada al rango de ciencia militante, mientras los juristas nacionalsocialistas revestían la posición de soldados-polí ticos del frente del derecho.

El nuevo derecho comunitario se convertía así en la forma en la cual y a través de la cual la Volksgemeinschaft dirigía y plasmaba de modo unitario su propia vida colectiva. En la absoluta igualdad de estirpe entre el Líder y el séquito, en su fidelidad recíproca realizada en la comunidad del pueblo brotaba el fuerte sentimiento de pertenencia, una fuerza recóndita que establecía la preeminencia de lo colectivo sobre lo individual y de lo general sobre lo particular.

La neta distinción que los nacionalsocialistas aplicaban entre el concepto de Besitz (la posesión limitada) y el concepto de Eigentum (la propiedad plena y completa que correspondía a la Comunidad y al Estado) se remitía a referentes precisos del antiguo derecho germánico de las Sippen conocido desde los tiempos arcaicos del comunitarismo tribal ( es decir, de la antigua concepción germánica de la propiedad colectiva de la tribu o de la nación sobre los medios de producción y sobre el suelo donde cada productor concreto no era otra cosa que un vasallo puesto al servicio de la comunidad) releído en clave moderna sobre la base y con el espíritu de la idea socialista entendida de forma alemana donde triunfaba la concepción total de la Comunidad del Pueblo y la idea del Volksgenossentum, la camaradería del pueblo así como la función estrictamente social de la propiedad.

En tal sentido, comentaba uno de los más conocidos sociólogos nacionalsocialistas , Werner Sombart: "Para el socialismo alemán el probelma de la propiedad no existe (...) a condición por supuesto de que la propiedad privada no tenga un alcance ilimitado sino, por cuanto se refiere a los medios de producción y a la tierra, asuma casi el carácter de una investidura feudal. Puedo estar totalmente de acuerdo con Othmar Spann cuando escribe: formalmente hay propiedad privada, sustancialmente sólo propiedad social. El derecho de propiedad no determina ya las directivas de la economía sino que son estas las que determinan la amplitud y el tipo de derecho de propiedad: he aquí lo sobresaliente" .

El campo de acción del socialismo alemán no se agotó exclusivamente con intervenciones en los ámbitos sociales, económicos y jurídicos, sino que influyó de modo determinante, también, en el desarrollo de una nueva cultura.
Junto a una recuperación de los temas naturalistas, volkisch y raciales se profunidizaron también las referencias a una cultura de la técnica leída como interpretació n de un nuevo romanticismo de acero que elevaría la figura del "trabajador" emancipándolo de la condición de proletariado explotado hasta convertirlo en el "soldado del trabajo" pilar esencial de la nueva comunidad del pueblo: tomó forma, por ejemplo, el interesante fenómeno de los Arbeiterdichter, los "poetas trabajadores" , cantores del heroismo del trabajo y de la camaradería de los obreros en las fábricas: el Arbeiter celebrado en las líricas reflejaba también el hombre nuevo anunciado por el mito propagandísitco del nacionalsocialismo.

Igualmente importante y significativa para la difusión de las temáticas del socialismo volkisch fue la densa y difundida experiencia del Kampfbuhne, es decir, del "teatro de lucha", que tomó cuerpo desde 1926 como expresión de un más amplio proyecto denominado NS-Versuchsbuhne, "teatro experimental nacionalsocialista" . Los nacionalsocialistas definieron el estilo agresivo de la polémica política del "teatro de lucha" como Streitgesprach, es decir, como "polémica contra el enemigo", entendiendo como "enemigo" todo lo que culpablemente había dañado la salud social y política del pueblo alemán: los especuladores financieros, los banqueros capitalistas. los usureros judíos y los agitadores marxistas.
Este tipo de pedaggía política que utilizaba la forma teatral y las salas de fiesta como lugares donde el adoctrinamiento, la formación y la diversión eran un todo obtuvo entre las clases populares un enorme éxito y contribuyó, de manera original, al desarrollo de una nueva cultura nacionalsocialista.

Una nueva cultura etno-popular que finalmente podía ostentar con orgullo que tenía en los trabajadores, relacionados en calidad de miembros autorizados en el seno de la comunidad (después de décadas de fraccionismo clasista) y regenerados con una nueva conciencia racial y social, "los representantes de un socialismo que en honor del trabajo hace que la vida viril de todo joven comience con la pala". También en este caso el mito comunitario y los lemas unificantes hicieron milagros a la hora de restituir un profundo sentido de pertenencia que necesitaba, para ser tal, una movilización permanente y una incesante y activa participación en la vida de la omnicomprensiva Comunidad del Pueblo.

Finalmente, subvirtiendo el arquitrabe del pensamiento liberal-burgué s que imponía la supremacía de la clase mercantilista y devolviendo la plena soberanía al dominio político-social de la Comunidad del Pueblo, el nacionalsocialismo redirigió la instancia económica a la única función que le habría correspondido, la de su total subordinación a los intereses superiores, a las necesidades y a las directrices de la comunidad política y de su manifestación orgánica: el Estado popular nacionalsocialista.

Podemos encontrar la legitimación de este interés superior en las palabras de Hans Frank, el decano de la jurisprudencia nacionalsocialista: " No existe una sociedad fuera de la totalidad del pueblo. En nuestro pueblo no existen ya agrupaciones feudales, o aristocráticas o en cualquier caso privilegiados por tradición histórica y por derechos especiales. No existen ni familias, ni clases privilegiadas. Existe un pueblo alemán unitario, que comprende en su aplastante mayoría a los compañeros que trabajan en el Estado, en el Partido y en la economía".

Sonia Michelacci

15.04.2008

Los cientificos de Hitler




LOS CIENTIFICOS DE HITLER: CIENCIA, GUERRA Y EL PACTO CON EL DIAB LO
de CORNWELL, JOHN

EDICIONES PAIDOS IBERICA, S.A.

16.0x22.0 cm 504 pags
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788449316920
Colección: PAIDOS HISTORIA CONTEMPORANEA
Nº Edición:1ª
Año de edición:2005
Plaza edición: BARCELONA

Resumen del libro

Durante los años treinta y cuarenta, la Alemania nazi protagonizó un despegue fulgurante en las ciencias y las tecnologías que transformó espectacularmente el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial y, a la postre, condujo a la fabricación de las armas de destrucción masiva y sus elementos de transporte, los misiles balísticos. John Cornwell nos narra, además de un período trascendental de la historia contemporánea, la actividad de los científicos alemanes, desde el ascenso de Hitler al poder en 1933 hasta su derrota en 1945. Con ello nos permite conocer el comportamiento de los investigadores en el campo de las especialidades científicas en las que Alemania sobresalió hasta colocarse a la cabeza del mundo. Algunos de esos investigadores eran nazis convencidos y entusiastas, pero muchos otros fueron simples compañeros de viaje. Algunos, pocos, opusieron resistencia o se rebelaron contra el régimen y sus esfuerzos hicieron que el conflicto se prolongara. La incapacidad de traducir tecnología punta en logros militares es una característica esencial de la historia universal, mientras que la denigrante explotación de las víctimas de los campos de la muerte y de una mano de obra en régimen de esclavitud constituye una deshonra para la comunidad científica que trabajó al servicio del Tercer Reich. Pero, en realidad, el inquietante libro de Cornwell formula preguntas acerca del comportamiento de los científicos en general, sin distinción de nacionalidad ni ideología, y amplía su perspectiva hasta la Guerra Fría y la lucha contra el terrorismo.



09.04.2008

Galiza, la nación desconocida. Por R.Bau



Galiza, la nación desconocida. Por R.Bau 1. Introducción.
2. El nacionalismo gallego.
3. La raza celta y sueva en el nacionalismo gallego.
4. Antisemitismo en el nacionalismo gallego.
5. El carácter nacional.
6. Vicente Rsco y el Nacionalismo político.
7. La izquierda ‘’nacionalista’’.


Introducción

Para entender Galiza, habría que empezar por recordar aquella preciosa anécdota que contaba Castelao en SEMPRE EM GALIZA, y que me relató un buen camarada gallego, sobre el viejo gaiteiro que llevan a Madrid a tocar y le entra la morriña y pregunta a sus compañeros, ‘’¿Y cuándo volveremos para España?’’.
Si, no se trata de palabras sino de ‘estar en casa’. Y el gallego no se sentía en su casa en Madrid, y quería volver a ‘su España, como le habían contado, a su ‘Galiza’ desconocida como nombre pero sentida como ‘su casa’.

Creo necesario hablar un poco de la Nación Gallega porque es para la gran desconocida, siempre oculta tras Vascos y Catalanes, siempre lejana en su geografía y siempre difuminada por la falta de agresividad nacional, que se refugia más en el sentimiento ue en lo político.
Esta falta de sentido nacional en su clase dirigente históricamente hablando tiene su origen en lo que el cronista de los Reyes Católicos, Zurita, denomina las medidas tomadas por éstos contra los díscolos gallegos, medidas que llama ‘’Doma y Castración del reino de Galiza’’, y no es retórica de un escribano sino que fue estrictamente real. Esta castración deja a Galiza sin nobleza y clero propios, sin dirección autóctona, un pueblo perdido de campesinos y marineros dirigidos por extranjeros. En estas circunstancias Galiza no es capaz de generar una burguesía propia, siendo extranjera la poca que puede haber, catalana, vasca y también algo castellana, instalando las primeras fábricas en este país. Por cierto s significativo reflejar que los vascos llegados a Galiza se acaban integrando, de hecho tenemos ejemplos significativos dentro del nacionalismo galaico de vasco-gallegos, sin ir más lejos el propio Murguía es de madre vasca. Los catalanes no arraigarán y se irán.
Pues todo esto explica el menor vigor del nacionalismo gallego frente al vasco, dotado de unas clases dirigentes propias pudiendo dotar económicamente el despertar de la nación vasca. Mientras que los gallegos se encontraron con unas clases dirigentes extranjeras y hostiles, una nación humillada que se avergüenza de su propio ser.
Y sin embargo ha tenido grandes pensadores, artistas, y tiene su lengua, su sentido étnico, su identidad nacional.
Para ello hemos tomado a dos de los grandes representantes del galleguismo: Manuel de Murguía y Vicente Risco. Y como siempre, ambos son un ejemplo (uno más que el otro, pero ambos) del sentido étnico nacional que defendemos.
Manuel de Murguía (1833-1923) no es un nacionalista tal como hoy lo entendemos, es un hombre de su tiempo, ahora bien, si es clave a la hora de la génesis del nacionalismo moderno gallego cuyas tesis teóricas desarrollará Vicente Risco. Murguía es un estudioso de la identidad gallega, un romántico amante de Galiza, íntimo amigo de Eduardo Condal, el más grande poeta que ha cantado a esta tierra. Murguía conoce la obra de Gobineau, conoce a Darwin, y por lo tanto es un hombre sabedor de las doctrinas de la nacionalidad imperantes en esa época. Es junto a Benito Vicetto el primero en clasificar a los gallegos como pertenecientes a la gran familia de los pueblos arios, algo que recogería con mas fuerza Vicente Risco, quien tras su viaje a Mitteleuropa, sobre todo por su experiencia alemana, introducirá un fuerte carácter racista en el pensamiento nacionalista gallego, la determinación de la singularidad gallega a través de nuestra específica raza (ligur-celto-germana), introduciendo términos como VOLKGEIST o escribiendo ensayos como ‘’O sentimiento da terra na raça galega’’.
Vicente Risco es el nacionalismo gallego, conocedor de los románticos alemanes y de la cultura Europea, en Galiza se traduce a Spengler a través del grupo de Risco, él mismo escribe una obra sobre la decadencia de occidente que se adelanta en unos años a la spengleriana. Risco podría decirse que es un NS, pero no en el sentido militarista e imperialista que tanto gusta a algunos camaradas, sino más bgien en el sentido que le da Walter Darré en BLUT UND BODEN. Hemos de huir de esos que dan ‘certificados de ser NS’, podemos decir que el NS es una síntesis de algo que se manifiesta en cada pueblo de una forma externa distinta, pero que en su esencia mantiene unos valores comunes, incluso presentes en la propia Alemania bajo otras denominaciones, como en parte de la revolución conservadora alemana, y es ahí donde encajaría a la perfección Vicente Risco, de forma que es NS pero no una caricatura alemana trasladada a Galiza, sino la forma del pueblo gallego de ser NS.
Quizás la obra fundamental de Vicente Risco es MITTELEUROPA, que es la crónica de su viaje por el centro de Europa, ciertamente reveladora por dos cosas:
a) Que no se tiene que ser alemán para ser NS, porque en Galiza hubo contemporáneos de Hitler que de forma independiente llegaron a una semejante cosmovisión, a la vez propia de los pueblos arios.
b) Descubrir que a muchos gallegos les sucede lo mismo que al gaitero de Castelao, confunden España con Galiza, con Risco descubren la propia nacionalidad y con ello el propio ser.

De Vicente Risco se pueden comprar sus OBRAS ‘’COMPLETAS’’ que están editadas por Galaxia. Los libros que se pueden encontrar en castellano, quitando las novelas que están todas traducidas, serían:
- La historia de los judíos desde la destrucción del Templo (No está en las obras ‘’completas’’ y es muy difícil de encontrar). Existen al menos dos ediciones, una anterior a la guerra mundial y otra posterior. No se trata de un panegírico antijudío, sino de una historia objetiva del judaísmo mundial, lo cual a los ojos de los censores del Nuevo Orden lo convierte en antisemita.
- La ya mencionada MITTELEUROPA.
- Las Tinieblas de Occidente (Un adelanto a lo que luego sería ‘’la decadencia de Occidente’’ de Spengler)
- Teoría do nacionalismo galego, del que hablaremos más adelante.
- El problema político de Galiza (Obra bastante suave en castellano)

Ahora bien, existe un libro titulado ‘’LERIA’’ sólo en gallego y que está recogido en las obras ‘’completas’’, pero que es de gran interés para comprender el nacionalismo revolucionario y racial de Risco. Esta obra recoge una serie de ensayos de Vicente Risco del máximo interés como los titulados ‘’O sentimiento de terra na raça galega’’ o ‘’Karma’’ o algún otro dedicado al ROMANTICISMO.

EL NACIONALISMO GALLEGO

De la misma forma que en Cataluña para comprender el catalanismo primero hay que comprender el romanticismo catalán y su ‘renacimiento’, deberíamos hacer lo mismo con la Nación Gallega.
Hacer una retrospectiva que dé una idea general sobre los orígenes y posterior desarrollo del mismo, haciendo mención breve de las personas más destacadas, en definitiva una breve historia del nacionalismo gallego, y cuando digo nacionalismo originario, debemos referirnos a lo que nosotros llamamos de ‘’derecha nacional’’ más o menos ‘’nazificado’’ consciente o inconscientemente. En Galiza, este nacionalismo en su expresión política pública se muere en 1936, y hay que decir que estaba fuertemente emparentado con los movimientos análogos de la época en Euskalerria y Catalunya. Seguramente esta unión era más intensa con los catalanes, por lo menos a nivel de contactos (ya provenientes de la época de Murguía), aunque ideológicamente, y sobre todo en la concepción racial de la nacionalidad se encontraba cerca de los ideólogos de la nación vasca, como en Euskadi, una importante parte de los nacionalistas gallegos provienen del carlismo. Son precisamente los carlistas gallegos de Ourense la última expresión de ese nacionalismo de ‘’derechas’’ gallego en los años 70, cuando hacen un llamamiento de un gran pacto entre naciones soberanas de Iberia para constituir un estado confederal, muy alejado de la España borbónica constitucional y tremendamente centralista que se agacha tras ese eufemismo del estado de las autonomías.

Podemos por tanto citar a Verea en 1838 o B. Vicetto con 8 volúmenes en 1873. Estos ya empiezan a estudiar en serio l galleguismo pero sin entrar en más.
Alfredo Brañas, uno de los clásicos del tradicionalismo gallego, escribió ‘El concepto de patria’ en 1891, ya habla de nación desde su óptica tradicional, romántica y católica de Galiza.

Pero en este pequeño estudio, vamos a centrarnos en Manuel de Murguía precisamente porque es la base ‘’tradicional’’ de un galleguismo nacional.
Su historia de Galiza, 1865 a 1911 en cinco volúmenes, tiene como gran novedad la de iniciar el comprender a Galiza como nación.
‘’La península ibérica no constituye una entidad nacional, y lo que es más grave, se advierte así mismo que se halla desde luego dividida en grandes porciones territoriales que informan respectivamente la sangre y la tradición. El pensamiento que abrigan, les dan fisonomías propias y condiciones de verdadera nacionalidad. Hasta tal punto y con tal fuerza que cada una de las agrupaciones en que aparece entonces dividida la Península da vida a una civilización y crea una lengua, signo el más característico y declarado de toda nacionalidad legítima’’.
En ‘El Regionalismo’, publicado en El Eco de Galiza 1899, dice Murguía:
‘’Galiza tiene territorio perfectamente delimitado, raza, lengua distinta, historia y condiciones creadas gracias a esa misma diversidad, y por lo tanto necesidades que ella sólo mide en toda su intensidad, aspiraciones que ella sólo sabe a dónde llegan. Constituye, pues, una Nación porque tiene todos los caracteres propios de una nacionalidad’’.
Claro que es preciso aclarar cual es la noción de ‘nacionalidad’ que tiene Murguía.
En ‘El Regionalismo gallego’ dice: ‘’Según Manzini, y es la definición que aceptamos, nación es una comunidad natural de hombres que unidos en una vida común por el territorio, el origen, las costumbres y la lengua, tienen conciencia de esa comunidad’’.

Es importante en este momento comentar las dos corrientes de concepción del nacionalismo más importantes:
1. Una liberal, el nacionalismo jacobino, donde la ciudadanía esta dada por la ley, unida al concepto de Estado, concepto fronterizo, nacido como Estado burgués en Francia, que acapara todo poder y decisión frente a la sociedad civil. Robespierre dice: ‘’queremos un orden de cosas donde las distinciones no nazcan sino de la igualdad misma’’. Y lo más igual es un papel donde un organismo artificial llamado Estado indica que ‘nacionalidad’ tienes, sea cual sea tu origen, cultura, historia, e incluso voluntad, o sea tus elementos naturales.
2. Un concepto orgánico, de origen histórico y racial, defensor de la identidad de cada pueblo frente a la unificación igualitaria de una administración, que tiene una raíz inmediata en lo germánico y que obtiene su último exponente en el NS, al definir claramente el origen étnico-cultural de la nacionalidad, que comporta para un racialista la existencia de una comunidad de cierta similitud u origen étnico, cultural y lingüístico como parte esencial de la nacionalidad. Esta tendencia que es la nuestra se basa en ideas fundamentales como:
• La Comunidad es superior al individualismo. El egoísmo individual es un error, el socialismo no es solo de economía, es una voluntad de la comunidad de ser justa en todo por encima de intereses particulares.
• Una forma de ser ligada al Pueblo, no como norma única, sino como expresión de esa generalidad cultural y étnica, y por tanto el Pueblo y la Comunidad queda por delante de los actos administrativos o jurídicos.
• Una voluntad de defensa de la componente étnica y cultura frente a las invasiones masivas de otros pueblos o las imposiciones de otros poderes como el dinero o el deseo de otros pueblos.

El mundo democrático se basa en la primera concepción, legalista, robespierriana, genocida de diferencias y pueblos.
La segunda tiene en cambio os grandes tendencias que es preciso comprender para abordar el tema gallego (como el catalán o vasco).
Murguía, como Manzini, añaden la necesidad de una voluntad de ser Nación en el pueblo para obtener la ‘nacionalidad’. En todo se basa en el concepto orgánico, y por eso establece claramente como condición de la nacionalidad el concepto de ‘ORIGEN’ común, pero añade un voluntarismo qu está por encima de los elementos naturales.
Este tema es importante pues marcará el inicio de la diferencia que llevará a una oposición entre fascismo y nacionalsocialismo en el tema nacional, diferencia que ha sido la piedra angular de los problemas en España.
Murguía con Manzini y otros exigen AMBAS CUESTIONES, una base natural y una voluntad político-histórica de nacionalidad. Pero más tarde los fascistas eliminaron la parte de base natural y convirtieron la nacionalidad en un mero destino histórico, una mera voluntad de poder, lo que permite el imperialismo y la dominación de varios pueblos en un solo destino forzado llamado Estado, que les es superior y anula los derechos de diferencia de raza y cultura, lo que ha sido la base del fascismo y su genocidio contra los pueblos.
Murguía añade siempre esa voluntad que podemos llamar conciencia nacional de hacerla efectiva (tema que ha sido esencial en el caso gallego como veremos). Veamos que dice Manzini en ‘A los jóvenes de Italia’ 1859.
‘’Lengua, territorio, raza, no son más que indicios de nacionalidad, en pecario, como confirma toda la tradición histórica, cuando no son vinculados por el largo desarrollo de una vida colectiva diferenciada de los caracteres ajenos’’.
En ‘De la nacionalidad como fundamento del derecho de gentes’, 1873, dice que los elementos naturales ‘no bastan’, se necesita esa conciencia nacional.
Nada más lejos de Murguía que ese fascismo imperialista y estatalista, Murguía repugna el jacobinismo y el concepto jurídico de ‘nación’ y también todo dominio antipopular. Claramente indica que se alinea con la necesidad de Origen, raza, historia, cultura y territorio común pero ADEMÁS de ello se necesita una conciencia de nación. O sea, hay pueblos con ese origen, lengua, y cultura común, y esos serán Nación si tienen conciencia de ello, como objetivo político a lograr. Si no, serán solo ‘turbas’ sin identidad comunitaria real aunque si ‘natural’.
Para Murguía Raza, Lengua y Cultura son la base esencial de la Nación. Y solo necesita una voluntad política para merecer serlo. Y por eso son antiliberales, contrarios a la igualdad del voto, etc…
Para Murguía el nacionalismo gallego se basa en Historia y Raza. La ‘Naçom de Breogám’.
A Naçom de Breogám, es la patria del rey celta Breogán, el mítico rey del libro de las invasiones irlandesas, cuyos hijos pueblan Irlanda habiendo salido de Galiza. A naçom de Breogám es Galiza, no España como a veces la manipulación muestra en las traducciones al castellano para desanimar al galleguismo. Es pues la Nación que constituye el primer estado europeo germano-romano con la soberanía sueva en Gallaecia, y única nación reconocida y no conquistada por Al-Andalus en la península Ibérica.

LA RAZA CELTA Y SUEVA EN EL NACIONALISMO GALLEGO

El nacionalismo gallego es claramente étnico, diríamos que más étnico que el catalán, pues tiene una conciencia de origen étnico diferencial más clara que en el caso catalán, donde hay una base étnica menos definida (frente a las diferencias culturales e históricas mucho más desarrolladas, aunque no inexistente en absoluto.
Con influencias de Gobineau (su libro ‘la desigualdad de las Razas humanas’) y de H.S.Chamberlain (‘Los Fundamentos del siglo XIX’) y de Louis Gumplowicz (‘La lucha de las razas. Investigación sociológica’), dentro de Esta línea lo que fastidia muchísimo a los intelectuales demócratas del sistema es la profundización en el tema celta y suevo.
Maurice Barees ya habló de ello mucho, en parte para separar a Francia de la herencia germana y ligarla a una herencia celta propia.
Esta tendencia racial tiene también sus bases en el historiador Taine, para el que la Raza es la fuente primera de los pueblos o en la influencia de Carlyle, racista que defiende al arrianismo frente a la negritud o el semitismo, por ejemplo.
Dice Murguía: ‘’El pueblo gallego lleva todavía impreso en el rostro las señales inequívocas de la raza a la que pertenece’’ (Historia de Galiza).
‘’Bien es verdad que no hemos sabido conservar nuestra raza al abrigo de toda irrupción y que a cada paso vemos como el colono romano se mezcla y confunde con los hombres de origen céltico’’.
Habla de arrianismo sin dudarlo, y como algo superior a todo otro origen. ‘’Hay más, el ario en sus comienzos es superior al negro, en todo el esplendor de su civilización posible’’. Mnzini ya lo decía también, pero mucho mas moderadamente.
El origen celta de Galiza es el fundamento de la ‘razón de origen’ de Murguía sobre el pueblo gallego, tal como ya hicieran otros historiadores como Verea. ‘’Por el lenguaje, la religión, por el arte, porla raza, está el pueblo gallego ligado a la grande y nobilísima familia ariana00.
Pero dentro de esa raíz aria, que contrapone a las influencias semitas que pudieron quedar en otras zonas tras el dominio árabe (cosa que no es exacta siempre, pues la influencia semita y judía fue muy escasa tras las expulsiones de los Reyes Católicos), la particularidad de Galiza está en el origen celta (que en realidad comparte con Asturias y algunas zonas santanderinas de la costa norte de España, además de las bases de otras familias celtas en Francia e Inglaterra).
‘’Esta costa salvaje que corre desde el cabo de Ortegal al de Finisterre poblada está por la más pura raza céltica’’.
‘’A menos en las provincias de La Coruña y Lugo el tipo celta domina a todos… La población gallega es céltica con algunas bolsas romanas. Así la preponderancia de la raza celta en Galiza es un hecho evidente’’ (Historia de Galiza)
Y detalla: ‘’El tipo céltico que se conoce en Galiza es el que Amadeo Thierry llama galaico y cuyos caracteres son, según Berard, cabeza más redonda que oval, fracciones redondeadas y mediana estatura, la nariz no viene recta desde la frente sino que la separa una depresión…’’
Como vemos no habla de una mera diferencia de cultura o lengua sino de racismo global.
En su obra ‘’Galiza’’ dedica más de 100 páginas a tratar de la raza celta y Galiza. Detalla sus mitos y religiones, tradiciones, costumbres, y relaciona todas ellas con el origen celta. Tras el olvido impuesto, la esencia celta impregna toda la vida gallega, sus tradiciones y costumbres más arraigadas.
Pero es más, Murguía cree que de esa raíz celta es de donde debe salir la sabia de una restauración nacional gallega.
‘’La antigua raza céltica encierra en sus entrañas un principio vitalista tal que la caducidad le devuelve la juventud. No, ni muerta, ni olvidada, ni del todo vencida, antes viva y pronta al nuevo triunfo, informa la sociedad moderna, le infiltra su savia, dándole aquel rigor propio de los hombres de su raza, hace que todo converja en un punto y tienda a reconstruir aquel poderoso imperio céltico. En pie tenemos los monumentos, las costumbres, la raza misma.’’
Por tanto Galiza no fue celta, sino que es celta. Galiza fue un estado independiente organizado según el modelo celta.
‘’AL presente prevalece todavía en nuestro país aquella organización aquellos instintos, aquellas mismas antiguas costumbres, en una palabra su eterno modo de ser’’ (Galiza)
Por ello define el campesinado y los pescadores como la esencia del pueblo gallego y muestra como parte de las tradiciones el culto al sol, el druidismo, el amor a la naturaleza y en especial a los árboles, el dios innominado genérico, todo ello expresado en el arte y costumbres populares.
No es el único en hablar de la raza gallega, dice San Isidoro de Sevilla: ‘’Gallegos dichos así por su blancura, por lo que también se llaman galos. Son más blancos que los demás pueblos de España’’ en el libro 9 de sus etimologías.
El credo de Murguía se resume:
‘’ Creemos:
1. En la persistencia y extenso dominio del tipo celta en nuestro país.
2. En que las demás gentes que se asentaron en Galiza, excepción hecha de los Suevos, no tuvieron gran importancia etnográfica.
3. Que hallamos perfecta semejanza entre los gallegos de hoy y de siempre y los celtas de la Europa antigua y moderna.’’
Como vemos hay otra aportación básica en Galiza, la invasión de los suevos, otra tribu aria de origen germánico.
La invasión sueva acaba con la mínima romanización que habían introducido el frágil dominio de Roma en la zona gallega, efectúa una reconstrucción nacional al crear la monarquía sueva independiente en Galiza.
De esa forma las leyes, lenguaje y organización social gallegas no fueron romanizadas sino que provienen de un sustrato celta y una organización sueva. El caso suevo, olvidado, siempre minorizado, despreciado pero en realidad constituye un rasgo único en la península Ibérica. El tema suevo es simplemente fascinante, primero por su importancia, uso 30.000 suevos llegan a una región habitada por unos 100.000 autóctonos, y segundo por el hecho de su llegada a esta recóndita región, y ante esto podemos hallar una de las pruebas mas inconfundibles de que unirían a los celtas galaicos con los celtas de la Galia (decir que en Galiza huno al menos dos lenguas celtas, por un lado el lusitano y por otro el galo), y es que los suevos no son un pueblo puramente germánico sino que está fuertemente celtizado por su relación con la Galia, debemos recordar que galos y suevos combaten conjuntamente a los invasores romanos. Entonces quizás los suevos partieron hacia una tierra que ya conocían por las historias de migraciones galas pasadas a la Gallaecia.
Debemos decir que el proceso de germanización de Galiza es tan amplio y profundo que más del 60% de la toponimia galaica es de origen germánico, cosa inaudita en el resto de la Península Ibérica. Que en la Alta Edad Media los nombres más comunes que utilizaba la población son germanos como así demuestran los documentos, llegando a afirmar algún experto que en el caso que alguien que no conociese este país y accediese a estos documentos creería que estaba ante un país germánico. Que los suevos de forma sorprendente se integran a la perfección con la población autóctona eliminando la pequeña resistencia de los elementos parásitos que habían quedado de la dirigencia romano-galaica. Que establecen el primer estado germánico-romano moderno en Europa, desde luego esta es la evidencia de la estrechísima relación de nuestro país con el mundo atántico, germánico y escandinavo, y no lo digo yo, sino que lo dicen los expertos alemanes, estudiosos del mundo castrexo y suevo, un mundo castrexo que no existe en el resto de la península, y que los expertos alemanes relacionan con el mundo atlántico y germánico.
Murguía habla de uno de los personajes nacionales gallegos Xelmirez, indicando que es de estirpe sueva, proviniendo del Hildemir suevo, como defiende Murguía en su obra ‘Diego Gelmírez’ 1898.
No todos los nacionalistas gallegos concuerdan del todo con Murguía.
Gelmírez era arzobispo de Santiago, señor da Terra de Santiago. Murguía, por ejemplo, lo ensalza ya que coronó a un rey de Galiza, un mero títere. Pero otros indican que no era suevo, Gelmirez es gallego pero su estirpe pertenece a los Francos de Borgoña.
El héroe nacional gallego es Pedro Pardo de Cela, el Braveheart galaico muerto el 17 de Diciembre de 1483 por orden de Fernando y la ilegítima Isabel de Castilla. Pardo de Cela junto a Pedro Álvarez de Soutomaior combatieron sin descanso a las pretensiones de dominio en Galiza de los reyes de Castilla hasta ser derrotados y muertos, con ellos calló Galiza, de haber vencido, la historia hubiera sido muy distinta para Galiza… ese pretendido ‘destino histórico’ a veces no es más que el resultado de una guerra, no de una justicia o de una actuación lógica con el pueblo.

ANTISEMITISMO EN EL NACIONALISMO GALLEGO

Hay dos principios claros por los que el nacionalismo gallego, y en eso se parece a los catalanes y vascos, se opone al mundo semítico.
1. Combatir la idea liberal, actualmente de moda en ese tema recurrente y muy falsificado de una ‘España’ crisol de razas y culturas, y negar esa influencia en modo alguno en Galiza. Las aportaciones fenicias son las primeras en estudiarse. Los fenicios aportaron comercio pero no población ni influencia etnográfica en España.
‘’Aquellas colonias, excepción hechas de las que cubrieron la costa septentrional de África, no tuvieron jamás el carácter de verdaderos hechos etnográficos y en ninguna parte fundaron un establecimiento definitivo de raza semítica… ni la raza celta fue reemplazada en ninguna parte de nuestro país, ni siquiera mezclada con la de aquellos mercaderes’’ (Historia de Galiza)
Este tema es bastante claro en toda España y no presenta en general dificultad.
En cambio la influencia árabe, o mejor dicho, morisca, si es un tema que debemos estudiar porque es un tema muy utilizado, a mi forma de ver erróneamente, por vascos, gallegos y catalanes como elemento diferenciador.
La invasión morisca de España durante siglos ha creado la falsa idea de una semitización de la raza en la España que estuvo dominada de forma má continua por el Islam. El nacionalismo vasco, catalán y gallego tiene la tendencia a alegrarse claramente de que sus territorios nunca fueron realmente ocupados al menos de forma real y prolongada y que su resistencia les impidió toda mezcla con las razas moriscas. Tras ello plantean una ‘España’ con mayor aportación mestiza latino-ibero-morisca frente a la que presentan su raza celta/sueva, vasca u occitana sin mácula.
Este planteamiento tiene una base real: No hubo nunca influencia etnográfica ni cultural ni vivencial de la invasión morísca en Galiza, ni en la cornisa Norte astur y santanderina, vasca o pirenaica, incluida Huesca y la Cataluña vieja.
Murguía pone al elemento semítico como el arquetipo contrario al ario.
‘’ Su influencia se detiene en lo superficial y en lo que se refiere a comodidad de las clases ricas. Lo demás les es ajeno. El vigor celta-germano de los pueblos del noroeste les es superior en las cosas de la inteligencia y el corazón ‘’. (Discurso en los Juegos Forales de Tui, 1891).
‘’En nada se advierte la influencia árabe ni se ve que fuera necesaria para cosa alguna’’ (Historia de Galiza)
Sin embargo presenta un error, creer que si hubo mezcla racial morisca en Castilla o en las poblaciones actuales de Andalucía y las zonas que si fueron duraderamente ocupadas por reinos moriscos.
La invasión morisca no fue etnográfica como militar y cultural, aunque aportó miles de componentes moriscos sin duda. Pero la reconquista no fue solo una conquista militar sino una progresiva expulsión de la población y cultura más apegada al Islam y especialmente la racialmente morisca.
Toda la tradición castellana es de aborrecimiento del ‘moro’ y de su segregación y expulsión casi masiva final. La firmeza religiosa y racial de los castellanos y catalana-aragoneses en Andalucía y Valencia fue absoluta. Repoblación, expulsión y promoción de la vergüenza de la mezcla con gentes de raza oscura. Si bien es cierto que la influencia cultural árabe es evidente en arte y palabras, etc… su influencia étnica es mínima tras la expulsión masiva de judíos y moriscos.
Los pueblos castellanos que rodean Galiza son tan arios como los gallegos, y pasa lo mismo con los que rodean Cataluña, aunque haya diferencias étnico-culturales que validan una nacionalidad popular propia, pero eso no debe implicar un intento de semitizar al resto de España para así justificar una mayor diferencia, que realmente no existe.
Pero Murguía, y la verdad es que la mayoría de nacionalistas catalanes y vascos, no dejan de aprovechar ese mito de la España con mezcla morisca para marcar distancias y justificar más su diferencia.
‘’En la misma familia, que es donde persiste con más fuerza los rasgos fundamentales de cada pueblo, aparecéis tan diferentes de nosotros como la familia semita de la aria… Los hombres del Koran, los semitas, que aun andan errantes como sombras por las tierras de España solo importan porque son un peligro y un estorbo’’ (Discurso en los Juegos Forales de Tui 1891).
‘’… España, donde viven en perpetuo conflicto intelectual pueblos verdaderamente europeos y pueblos cuyo origen, cuya raza y cultura, son africanos’’.
Sin duda el tema no es tanto de critica racial como geográfica y cultural. Murguía no niega la España aria castellana, pero lo que promueve es que el pueblo gallego vive en unas condiciones étnicas y geográficas absolutamente distintas al de la zona castellana del mediodía. No mira tanto a Asturias o Santander o a León, sino que marca las diferencias de geografía y entorno de la Castilla romanizada e íbera, frente a la sueva y celta Galiza.
La idea de ‘lo español’ como ‘mestizo’ no deja de tener propugnadores entre los falangistas, no solo los actuales, sino personajes como Jiménez Caballero y otros del nacionalismo español que postulan España como crisol de razas y culturas apartándola de Europa, y queriendo justificar la ‘hermandad’ con el mestizaje indio sudamericano. La idea, sana, de hermanarse con Hispanoamérica lleva a algunos a la manía de querer mestizar su origen para ‘ser mas hermanos’ del mestizaje hispanoamericano que en algunos países es enorme.
El anti europeismo, y con ello cierto recelo al arianismo (que se ve como algo nórdico, cuando no lo es) ha estado presente en el nacionalismo español y con ello ha facilitado la critica de gallegos o vascos a esa ‘España semítica’.
Más fácil se lo han puesto los políticos moro-andalucistas que creen poder lograr ‘autonomía’ (en realidad votos y poder local) a cambio de fomentar la idea absurda de una Andalucía morisca y anti castellana.
Está luego el tema latino, la herencia de Roma. Sin duda, otra de las características más profundamente arraigadas en el pensamiento nacionalista gallego es el desprecio absoluto por Roma, la exaltación de lo ‘’bárbaro’’ frente a lo ‘’civilizado’’, de lo tradicional frente al progreso. Aquí tenemos otra nota significativa que nos aleja irremediablemente del pensamiento español nacionalista que se declara inconfundiblemente romano. Roma es aria, y no es pues un tema racial, es un tema de descendencia cultural. Vascos y gallegos no sienten la decencia romana sino sueva y celta (para los gallegos) y vasca en si misma para los vascos. Esto les separa de los catalanes que si sienten su origen en la Provenza y la Roma mediterránea europea.

2. La oposición a la mentalidad judía, catalogada de usuraria y fenicia. La realidad es que no hubo implantación judía es Vasconia ni Galiza, y eso sin duda es algo que valoran dentro de esa falta de influencia semítica general. Es cierto que las mayores comunidades judías estuvieron en Castilla (Toledo por ejemplo) y zonas catalana-baleares. Principalmente en Castilla como banqueros-usureros de la nobleza y en el mediterráneo como comerciantes. Pero de ambos enclaves fueron expulsados masivamente y la influencia judía endógena (de los juedo-españoles) en España nunca ha sido importante desde ese momento hasta los tiempos del liberalismo moderno, y especialmente gracias a las aportaciones del poder judío de otros países.
3. Es muy cierto que hubo épocas en las que escribas judíos conversos tuvieron mucho que decir. Por no hablar de su influencia total y absoluta en la corte de los reyes católicos y luego en la de Carlos I (leer LOS BANQUEROS DE CARLOS V, una tesis doctoral sin desperdicio). Hubo sin duda usura e influencias nefastas de esa elite sionista sobre la política imperialista, que ignoró muchas veces la justicia y la propia raíz Castellana a costa del dinero y el poder. Pero no hay que olvidare que fue Castilla, el pueblo castellano, el primero en recibir castigos por ese imperialismo del oro que los propios genios de Castilla, desde Quevedo a Azorín han denunciado.

EL CARÁCTER NACIONAL

Para Murguía hay un carácter nacional que da forma común, lo que no significa unánime, al pueblo gallego, describe la forma de ser medida del gallego, de la misma forma que hay unas tradiciones, mitos, usos, etc…
En este tema hay que evitar una vez más los dos extremos. Los que niegan todo y creen que todo ello no es más que algo artificial y falso, dado que todos somos iguales y todos tendríamos las mismas tradiciones o usos y características populares si la educación, terreno, y economía fueran iguales… ejemplo de esa ESTUPIDEZ del hombre nacido ‘tabla rasa’ como pensó Rousseau, pura utopía que no existe.
Pero por otro lado las simplificaciones excesivas pueden llevar a modelos populares que son ciertos solo en parte, tienen una parte educacional y de entorno no despreciable. Ya Caro Baroja escribió el libro ‘’El mito del carácter nacional’’ que pese a sus exageraciones tiene cierta razón al criticar la tendencia de algunos en sublimar ese carácter nacional como inmutable o excesivamente uniforme.
Cada etnia lleva escrita en su genética una cierta predisposición, un marco de posibilidades, pero el camino exacto dentro de este marco es determinado por el entorno, la educación y las presiones diversas que recibe del exterior, y todo ello forma estadística, o sea, no uniforme.
Murguía acierta al decir que en el entorno tradicional de educación, en el respeto a las formas clásicas que el pueblo gallego tuvo durante siglos, su carácter nacional mayoritario es el descrito, pero en circunstancias distintas esto se modifica y ningún pueblo es impermeable a la propaganda y la manipulación des-educativa del mundo moderno.
Por tanto al reclamar una forma de ser nacional se está pidiendo no solo la preservación mayoritaria de la raza sino un entorno educativo y vivencial adecuado a la creación de ese carácter tradicional de épocas no influidas por la educación liberal materialista moderna.
Los racistas creemos en que ese ‘’espíritu’’ de la raza es el natural y el que mejor se adapta a poder desarrollar al máximo las posibilidades elevadas del pueblo, pero eso no implica que la mera raza vaya a determinar siempre una forma de ser, si no dominamos el medio y las influencias externas que otros pueblos puedan crear.

Podemos resumir todo esto con las conclusiones que Murguía establece:
1. La raza celta y sueva preceden toda posibilidad y son la base de la nacionalidad.
2. Es preciso que haya una voluntad nacional, un despertar del pueblo, de la base étnica, que fuerce su libertad sobre influencias externas y les permita un entorno tradicional, o sea adecuado al carácter nacional galleo.
3. Hay un enfrentamiento claro con la romanización y el semitismo. No a las costumbres de origen semita, y no a una romanización de Galiza forzada por el poder político.
4. El Galleguismo es interclasista, no al marxismo. La comunidad popular no tiene clases, sino que debe caminar unida en una fraternidad controlada por el poder político de esa misma comunidad. La lealtad a la comunidad popular será una gran maestra contra el egoísmo y la explotación de clases.
5. La raíz aria gallega une a Galiza con Europa, a su mito y destino, y representa un camino europeo común frente a las influencias multiculturales y las invasiones migratorias o culturales semitas o africanas.
Esta visión de modernización europea del galleguismo, que se encuentra también en la esencia del nacionalismo de Cataluña y no en la raíz del nacionalismo Vasco (muy distinta en su esencia más radical y de mayor conciencia de pueblo, no necesitando tanto el contacto con Europa como manifestar su repudio a ser españoles), no implica, como algunos galleguistas actuales liberales pretenden, que Murguía gustara hoy de esta Europa de banqueros semitas, a las ordenes de USA-Sión e invadida por la inmigración masiva, no, lo que deseaba era aquella Europa aria, aun moderna pero poblada por arios, orgullosa. Nada hay de liberal y democrático en Murguía y su galleguismo.
6. Rechaza el Estado Español de la Restauración monárquica, centralista, liberal y masónico, podrido de partidos e intereses sórdidos, y pide un autogobierno soberano de Galiza (y de otros pueblos) con capacidad de regenerar incluso la propia España gracias a esa regeneración de sus partes.
No hay en Murguía agresión a España, ni odios ni siquiera llamadas de retorno a un pasado ya imposible. Pretende fundamentar las razones que merecen un nacionalismo gallego soberano dentro de un plan de regeneración global que se base en el populismo y no en el jacobinismo o el materialismo del dinero.
En Galiza es Vicente Risco quien recoge la base de Murguía y construye una noción de Raza y Pueblo claramente orientada en el sentido NS. Si algo ha identificado al nacionalismo histórico gallego es su profunda europeidad, atlántica y germánica (sueva). EN la obra Mittleuropa de Risco, donde podremos observar esta curiosa perspectiva, en el encuentro de Risco con españoles en Alemania.
Sabino Arana, el Dr.Robert y Vicente Risco son los tres grandes aunque con aspectos muy diferenciales en su posición respecto a España.
Sabino Arana es otra cosa, el tema vasco hay que tratarlo aparte, por dos cosas:
Por la parte positiva: es un pueblo claramente diferenciado de España, con una clara componente racial, lingüística y natural como para ser una Nación, y además basada en la sangre y las costumbres y tradición, más que en la historia o en la cultura. Y por tanto tiene los pensadores nacionalistas más racistas y contrarios a la democracia, la igualdad, el liberalismo y la invasión inmigratoria (que es ‘’socialista’’, precisamente porque no es vasca).
Por la parte negativa, han infectado su nacionalismo popular con el odio, y eso ensucia toda su pureza ideológica y sus razones, el odio de Arana, que más tarde en manos de la bestia marxista acaba en terrorismo leninista disfrazado de ‘’’nacionalismo’’’, creando una mancha infectada sobre el racismo y el populismo vasco al aliarse con el terrorismo de la internacional igualitaria comunista-leninista. Una dictomía que no saben como sacarse de encima y que les lleva al desastre. Sin ese terrorismo, el pueblo vasco sería sin duda merecedor de la mayor soberanía y nacionalidad.

VICENTE RISCO Y EL NACIONALISMO POLITICO

Nace Vicente Martinez Risco en 1884 en Ourense, de profesión maestro, funda en 1917 la revista ‘La centuria’, cercana al Futurismo, con sus texto ‘Nos, os inadaptados’ que ya muestra su rebeldía intelectual. Influencias de Marinetti y colaboraciones de personajes como Roso de Luna, esotérico bien famoso en España, muestran su tendencia.
Pero su labor nacionalista empieza realmente con la formación de As Irmandades de Fala, apoyadas por la Lliga catalana de Cambó, que en 1918 se presentan a elecciones. Tanto Cambó como Puig i Cadafalch fueron a Galiza a apoyar estas elecciones.
Recordemos que Cambó y la Lliga son catalanistas pero en absoluto separatistas.
En 1920 funda la revista ‘Nos’ donde se publicarán varios textos fundamentales del nacionalismo gallego, y que permanecerá en pie hasta 1936, con el triunfo en Galicia del franquismo.
Castelao será director artístico de ‘Nos’ durante cierto tiempo.
Risco se opondrá absolutamente a la política de la República, y especialmente a la alianza del Partido Galleguista con el Frente Popular. Católico ferviente y antidemócrata, Risco no se exiliará con la llegada de Franco. En ‘Nos’ publicará su mitteleuropa.

Sin duda la base de su doctrina política está en su ‘Teoría do nacionalismo galego’ de 1920. Allí establece las bases, que son las nuestras, del nacionalismo popular:
- El nacionalismo popular es una lucha contra la nivelación cultural igualitaria y la uniformidad que trata de imponer el estado jacobino.
- Tiene un entronque romántico y contrario al racionalismo cientifista.
- Se opone a la España oficial, o sea al Estado Unitario liberal y jacobino, pero no a la España vital, a una Iberia diversa y amistosamente unida.
- Reivindica la identidad gallega, su raza, su cultura y lengua como una personalidad nacional. Pero se siente hermanada con las demás nacionalidades ibéricas.
- No se contenta con el regionalismo, o sea con la autonomía administrativa, sino que pide el reconocimiento nacional de una cultura autónoma, de un pueblo, no de un ‘administrado’.
- Reclama el federalismo contra el centralismo, y expone como los pueblos de España han sido oprimidos por un poder central en vez de unidos por un amor común.
Galicia fue derrotada por los Reyes Católicos, Castilla por Carlos I, Aragón por Felipe II, Catalunya por Felipe V, pero todo ello no fue nada frente a la destrucción total del liberalismo masónico jacobino de 1800.
- Plantea la base celta de la población galega, asumida bajo aportaciones suevas e ibéricas menores, que quedaron impregnadas de la base celta. Aunque el centro del tema no es una cuestión federalista, sino soberanista, donde naciones en pié de igualdad eligen un camino común, y ésa es la Hespaña de Risco, no otra.
Para los años 20 esta perspectiva era sumamente coherente, hoy ha sido totalmente superada, ya no cabe hablar de Españas, Hespañas, ni nada parecido, el objetivo es Europa, la Europa de las naciones, de las etnias.
En Risco no hay separatismo, incluso dice textualmente ‘Nos queremos formar parte de España e contribuir con noso xenio nacional galego, a la vida hespañola’. Pero sin duda se opone totalmente al actual Estado uniformador, a la negativa de respetar y reconocer el carácter nacional galego y su derecho a autodirigir su cultura, lengua y sobretodo la concepción federalista y popular de España frente a su concepción estatalista y legalista actual, fruto del jacobinismo y del sentido uniformador y globalizador del mundo actual, donde todo es Mercado y no hay lugar para la identidad y la pertenencia étnica.

LA IZQUIERDA ‘’NACIONALISTA’’

La estupidez derechista y centralista permitió que la izquierda, que es mundialista, contraria a toda diferencia y etnicismo, que jamás estuvo presente en el galleguismo o catalanismo inicial, se haya apropiado de ese campo mediante unos partidos incoherentes y demagogos.
El nacionalismo gallego actual, usurpado también por la izquierda, carente de toda base histórica dentro del nacionalismo gallego, se inventa así mismo en los años 60 a la sombra de los marxistas vascos y catalanes, tratando de manipular el legado histórico nacionalista gallego que nosotros reclamamos como propio. En Galiza, como en Catalunya o Euskalerria, la estupidez del centralismo fascista ha llevado a la base popular nacionalista a manos de una izquierda que sufre la dictonomía entre su igualdad ideológica y la diferencia que basa la nacionalidad. Un asco.
Pero eso es así tambien, y sobretodo, porque grupos que se llaman NR o fascistas o alternativos son capaces de pactar con grupos o partidos antigallegos y anticatalanes. Por un tema de votos, por atraer el voto anticatalán, son capaces de ignorar a su tierra y pactar con la inmigración.

Por último seamos optimistas, es posible la solución. Quizás recordar un antecedente, el 10 de Agosto de 18080, en la ciudad de Coruña, dos naciones soberaínas ocupadas por el enemigo extranjero deciden unirse en la lucha fraterna contra el invasor. Estas dos naciones soberanas eran Galiza y Castilla, que en igualdad de condiciones, de tú a tú, desde su propio ser nacional se juntan para llevar a cabo una guerra de liberación.
Ojala esto volviera a repetirse, las soberanías se ponen al servicio de la libertad frente a la ocupación democapitalista. Cada pueblo soberano de su identidad, cede parte de esa soberanía a una unidad europea que lucha por un Nuevo Orden.

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